La sombra y la bestia (Primera sesión)

Historias Interactivas Foros Partidas de Rol: D&D La sombra y la bestia (Primera sesión)

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  • #476
    Valiser
    Valiser
    Jefe de claves

    Ésta será la primera partida que jugaremos, cuando tengamos las fichas y tengamos cerrados los pjs implicados se dará el primer turno.

    • Este debate fue modificado hace 2 meses, 2 semanas por Valiser Valiser.
    #478
    Valiser
    Valiser
    Jefe de claves

    Antes de comenzar, consejos y explicaciones:

    Vuestros atributos y habilidades son el medio que tenéis para interactuar con el mundo, si queréis golpear a un monstruo, mejor lo haréis (estadisticamente) si tenéis mas Fuerza, si queréis dialogar cordialmente para conocer a alguien, lo que necesitáis es Carisma, recordad vuestros puntos fuertes y débiles, dejad a quien tenga mejor Inteligencia, Sabiduría y Carisma acciones como el iniciar un diálogo o representar al grupo en unas compras o una investigación, por otro lado, los que gocéis de una mejor Fuerza, Destreza y Constitución sois los que lleváis ventaja en los combates y pruebas de acción directa con el entorno.

    ¡Comenzamos la Sombra y la Bestia!

    En el 1368 DR a 12/01, Costa de la Espada, Beregost.

    La mañana se aventura fría para la salida del sol, os encontráis en el Mesón de Feldepost, ubicado en el pueblo conocido como Beregost, el lugar se encuentra a medio camino entre Puerta de Baldur, la ciudad mas grande del lugar (al norte) y los Picos Nublados, donde en su falda se encuentra Nashkell, un pueblo de montañeros y mineros.

    Habéis acudido a la llamada de aventureros y mercenarios, donde por pregoneros y cartas enviadas a toda posada a decenas de millas a la redonda la alguacil del pueblo, Kilianna Seval ha ofrecido hospedaje gratis durante unos días en el mesón hasta que, cuando ella lo considere suficientemente lleno, promulgar la exposición del anuncio al que todos vosotros habéis venido a oír.

    Los aventureros, sentados por diferentes mesas rectangulares y largas disfrutáis de un desayuno abundante en fruta y leche, aún con la cera derretida de los candelabros que pululan por las mesas debido al uso de la noche anterior, la alguacil se encuentra de frente a todas éstas mesas, pero aun no se dirige a vosotros y parece estar hablando con alguien muy bien vestido, desconocéis si es un noble, el mismo alcalde o alguien de notoria importancia.

    – “¡Mas sidra! no he venido a una taberna humana a pasar sed!”, espetó el enano Rom en una de las mesas mas cercanas a la barra, haciendo caso omiso al desayuno. El enano tenia un aspecto severo, pareciendo poder contar mas de una historia, de rasgos aun jóvenes para un enano, se le veía de un físico prominente y junto a su mesa restaba su mochila y un enorme hacha a dos manos con mas de una mella.

    Una camarera sale en busca de la ubicación del enano, apoyando la bandeja que porta en su mesa, dudando visiblemente en que bebida es la que tiene que dejar, pues está mirando de reojo otras dos mesas que también le estaban reclamando otros alcoholes de buena mañana, se notaba que no estaba habituada a aquel nivel de trabajo y con gente tan ruda.

    En la parte contraria de la estancia se encontraba un flautista y percusionista contratados por el local tocando encima del escenario del mesón, a media canción de éstos, una encapuchada sale de entre los aventureros y desata unos harapos entre los que guarda un laúd, a su vez, coge un vaso vacío de una de las mesas y subiendo al escenario se sienta entre los músicos, para sorpresa de éstos, aún así permanecen profesionales y no dejan de tocar, la joven, conocida como Aldren se une perfectamente a la canción de los otros dos muchachos, de cabello rubio y largo, la joven hace una seña a uno de los meseros con la mirada mientras toca.

    Cuando el mesero se le acerca, la joven bardo le susurra:

    – “No cobraré por la actuación, pero que éste vaso no se vacíe”, después le sonríe.

    El mesero sin entender muy bien mira al tabernero, y éste le asiente, pareciendo conocerla. Al poco le trae algo de vino élfico y le llena la copa hasta casi rebosar.

    Cerca de allí hay una mesa donde hay 4 aventureros mas sentados, un mediano rubiales con mirada pícara y de nombre Perrin observa a Aldren y como con morro y osadía se ha puesto sin mas a tocar cuando le ha apetecido.

    – “Ésta seria un buen gancho para uno de mis… intercambios mercantiles jeje” Piensa para sus adentros, a su vez el mediano sonríe siempre que alguno de los 3 compañeros de mesa le observa, forzadamente amigable.

    Uno de esos compañeros es Julian, ignorando la música y el ajetreo de la taberna está con su mandoble apoyado al hombro, el cual con un paño impregnado de aceite lo pasa por las distintas partes de la larga hoja, el acero le sirvió bien durante toda su estadía en el Puño Llameante y si seguía cuidándolo le daría unos buenos meses mas de uso, se pregunta para si es porque Kilianna aún no ha explicado que clase de pedido quiere hacer a los aventureros.

    El tercer integrante de la mesa es un hombre de avanzada edad, Enelio Vidrionegro, el cual escribiendo en su cuaderno parece anotar detalles que ve, como los distintos mercenarios o sus comportamientos, el mago parece absorto mas en captar todo lo que puede en sus escritos que en interactuar con la misma realidad, la misión de Kilianna seguro bien podría ser un nuevo peldaño en su épica búsqueda.

    El cuarto y último, no puede evitar ser observado a ratos por los otros 3, parece tener algo de misterioso, a su vez tiene un atractivo extraño, portando una capa verde y de ropas de viaje contrasta con la mayoría, pues lleva aun así algo de jirones, cortes y barro por las ropas, sin parecer importarle ni reducir su presencia.

    – “Ese parece ser un druida, si, seguro además” Anota Enelio en su cuaderno.

    Bandoric, así llamado el hijo del bosque juega con una llama que le sale de un dedo, pasándosela de un dedo a otro, mas por aburrimiento que otra causa, de vez en cuando se gira observando si comienza la charla, y ante la negativa vuelve a mover la llama, a veces cambiándola de mano.

    Cerca de la ubicación de la alguacil dos hogarines calientan la posada de la crueldad del invierno, cerca de uno de esos hogarines se encuentra un hombre ataviado en una armadura, de cuclillas cogiendo calor o… mas bien parece interactuar con la llama, como si le hablara o le escuchara.

    Una mesero se acerca al hombre para preguntarle si desea algo.

    – “Disculpe mi señor… ¿no quiere usted un poco de..” El crió queda interrumpido por un grito ahogado para si.

    Cuando Harth Vilnar se gira para responderle, con su medio rostro quemado el copero sin querer se asusta, antes de intentar proseguir incómodamente para ofrecerle una bebida, Harth le dice con una sonrisa algo extraña que no necesita nada, después, sigue observando la llama.

    – “Se agitan, ¿que has preparado Tempus?” se dice a si mismo en su interior.

    En una mesa intermedia, entre la que ocupa el enano Rom y la que utilizan los otros 4 aventureros se encuentran los dos últimos aventureros, pues los demás ya parecen ser viajeros, campesinos, o gente que no quiere llamar la atención.

    En ésta mesa se encuentra un semiorco enorme, de corpulencia notada, “Grinler el semiorco, ese pega como un diablo y habla poco, pero come por 10”, se oye una voz de un campesino a otro al conocerse al mercenario por el lugar. Apoya una mochila alargada en la cual parece que lleva distintos tipos de hachas y jabalinas y ya lleva vaciadas dos pintas de cerveza, acabando por una tercera. El semiorco observa duramente al individuo que tiene enfrente, le pone nervioso no verle la cara.

    El último aventurero camina oculto en ropas negras, con un capuchón enorme que le tapa el rostro, cuando sus ojos parecen observar algo la gente expectante parece tener miedo, son de color lila.

    – “El otro es el drow ese que va por ahí, seguro” le responde el anterior campesino al que señalaba antes a Grinler. “Esos son jodidos, te apuñalan manejes un arma o recojas lechugas”.

    – “¿Quieres decir? mi tia Paola en Nashkell dijo que hace dos dekanas una figura de negro con ojos lilas está cazando kobolds, se escuchan las bestias morir en la noche y aun no ha perdido ni una sola vaca éste mes”. Duda uno de ellos.

    – “¡Anda ya merluzo! va a venir un drow a proteger las vacas de Paola, tu estás tonto” le responde mas cabreado un poco paleto al otro campesino mas vivo, pero mas tímido.

    Al poco se hace el silencio, y la música se para, entran dos soldados del puño llameante, vigilando la puerta de la estancia.

    El drow Dralos se pone algo nervioso, aunque algo mas… el mediano Perrin.

    – “Bienvenidos a Beregost, y a la hospitalidad del Mesón de Feldepost” Habla con autoridad una mujer en la treintena, pelirroja de pelo corto con una complexión fuerte. Kilianna prosigue al poco:

    – “Si os encontráis aquí, os buscáis la vida de diversas maneras, sea vuestro camino el acero o la magia, estáis de buena dicha, vuestra suerte cambia hoy pues ofrecemos una recompensa de 5000 PO (piezas de oro) a repartir entre el grupo y el favor del alcalde Keldath a quienes den muerte a una bestia trasga conocida como el “Matabueyes”.

    El grupo parece poner atención, incluso los meseros parecen congelados en el tiempo, dejando de servir, cosa que no parece importar a nadie, excepto a Alden, que ve su vaso vacío y lleva un cabreo de mil demonios pensando que acorde hay que tocar en esa taberna para que no se olviden de su vino.

    Julian, Rom, Grinler y Perrin por otra parte, pensando en el dinero no pueden evitar hacer sus números, Harth, por otro lado piensa cuantos golpes de martillo en el cráneo aguanta algo que se le llame “Matabueyes”.

    Kilianna Seval continua con su discurso: “Al este de aquí, entre 120 y 150 km hemos perdido el control de la zona de granjas colindante al Bosque de los Dientes Afilados, una guerra intestina entre unos grupo de trasgos y otro desconocido y por identificar ha tomado como lugar de “resolución” de disputas esas tierras y los campesinos están asustados, si bien aun no han quemado nada, cosa extraña, es cuestión de tiempo que se giren contra nosotros, les demostraremos fuerza en un solo y duro golpe cazando al mas grande de todos ellos. Trabajad bien, y tendréis el favor de Beregost así como mas faena asegurada.”

    Antes de poder seguir, el noble a su lado parece susurrarle medio cabreado, la alguacil en cambio, parece ahora volver a dirigirse al grupo con un tono mas nervioso y parece que, contra su voluntad.

    “Y… Además han robado en el templo del Lazander (Señor del Alba) una reliquia de escaso valor pero de suma importancia para el culto, si alguno de…” De repente niega con la cabeza y mira al noble fríamente, negándose a continuar, entre el noble y la alguacil parecen tener una discusión mal llevada a susurros, aunque se van oyendo detalles entre la gente que, ahora vuelve a hablar y beber.

    – “No encargaré a mercenarios rescatar algo que les costara entender su valor, son espadas de alquiler no paladines” le ordena al noble. Después, se despide de todo el grupo:

    – “Dejadlo correr, solo está en pie la recompensa del Matabueyes, no intentéis entregar la cabeza de cualquier trasgo, cuando lo veáis, entenderéis el porque del Matabueyes, tener precaución y que Tymora os sonría.” Finaliza Kilianna Seval, el noble, algo mosqueado, sale de la estancia con los dos mercenarios del Puño Llameante, Julian intenta observar sus caras, a ver si le suenan de cuando servia, pero parecen nuevos, pues no los ha visto en la vida.

    Así pues Bandoric se pone de pie, y mirando a todos los aventureros se dirige a ellos, esperando una respuesta:

    – “Quizás nos deberíamos presentar y ver que se puede hacer”.

    Fin del turno

    Explicar que queréis hacer, siempre es bueno medir las palabras, especialmente ante PNJ (Personajes no Jugables), si un usuario responde primero, podéis vosotros responder a lo que él a escrito anteriormente, también podéis prever una respuesta de un PNJ, por ejemplo, si le preguntáis cual es el camino del norte y a donde lleva, si me decís “si me responde que a una ciudad, quiero preguntarle que como se llama” también es válido, creando conversaciones mas profundas.

    No debéis nada de dinero actualmente en la posada y estáis todos descansados y preparados, recordad los que en vuestro inventario no tenéis comida o poca agua, que es mejor aprovisionarse bien en el mercado antes de salir, no encontrar alimento o bebida allí fuera es mas peligroso que una jauría de gremlins después de las 12.

    Si no compráis equipo, solo víveres, haremos el roleo mas rápido para pasar a la aventura y os digo cuanto os ha costado (depende quien lo compre y las tiradas pertinentes), vosotros diréis que queréis decir, a donde queréis ir o que buscáis hacer, ¡adelante!.

    #479
    Savi
    Savi
    Participante

    El mago, tras escuchar y observar perspicazmente lo proclamado, anota unas ultimas lineas en su cuaderno de viaje:

    “Problemas triviales con los trasgos en el este, a cuatro o cinco días de marcha a pie, la recompensa parece adecuada. Problemas aparentes en la casa de Lazander.
    Estoy desayunando bajo el mismo techo que un puñado de aventureros, un semiorco y lo que apunta a ser un drow según cacarean los humildes del lugar, comparten mesa y de momento nadie ha matado a nadie; El presagio es bueno.”

    Ahoga una risilla ironica al releer la ultima frase, luego sopla con suavidad la pagina para secar la tinta antes de cerrar el tomo y se pone en pie despacio ayudándose de su vara. Enelio consigue acallar un poco la de nuevo ruidosa sala haciendo unos ademanes amables con las manos y observando ceñudo pero cortes a las mesas que mas jolgorio estaban montando, cuando decide que su voz podrá ser bien escuchada torna su atención a los aventureros cercanos. Empieza dedicando un cabeceo respetuoso al elegante hombre de los caminos que ha tomado la palabra en primer lugar, luego repite el gesto en dirección a Kilianna, entonces dice con la soltura de quien ha pasado la vida negociando y debatiendo:

    -Salud, buenas y variadas gentes. Mi nombre es Enelio Vidrionegro, puede que os resulte familiar a los mas osados… Las pociones de Vidrionegro han salvado la vida a muchos aventureros. Yo acepto la comanda de señora Kilianna, puedo aportar mi saber y mis conjuros a la empresa. Sin embargo me temo que eso no bastara para dar caza a esos trasgos, de manera que tomare con placer la ayuda de quien decida aventurarse conmigo.-

    Tras esto, el mago se vuelve a sentar, espera a que los demás se pronuncien y el grupo expeditivo quede formalmente conformado, y a que la hora y lugar de salida queden fijados.

    Una vez clarificado todo eso se despide con educación y marcha rumbo al mercado. Al salir de la posada busca con la mirada al contrariado noble que estaba con Kilianna, si lo ve, tratara de entablar conversación para averiguar más sobre el objeto robado en el templo y luego ira al mercado, si no lo ve ira al mercado y se aprovisionara de los alimentos y pertrechos básicos para la marcha priorizando el coste, la durabilidad y el peso frente al sabor. También se comprara una honda y 100 balas de plomo. Una vez adquirido todo lo necesario, dedicara las ultimas horas de luz a buscar el templo de Lazander o información sobre lo ocurrido en él.

    #480
    Perrin
    Perrin
    Participante

    Perrin apura el último trago de cerveza que le queda en la jarra mientras trata de calibrar cuantas monedas puede conseguir para si. Mirando a sus compañeros de mesa comenta en tono jocoso:

    – Parece que ya se acaba el todo incluido…

    Y, haciendo uso de la mejor sonrisa de su repertorio, se levanta e inicia un paseo dentro de la taberna, durante el trayecto va oteando al noble de pies a cabeza de la forma más disimulada posible. Ropas, joyas, sellos… Y antes de llegar a los mismos, realiza una parada en la barra y señalando su jarra vacía dice:

    – Mesero, sírvame la última por favor.

    Mientras paladea la cerveza, queda pensando que sería más fácil… ¿robar el tesoro o realizar el trabajo? ¡Son muchas monedas! Pero a largo plazo será más provechoso tener algún compañero en esta nueva ciudad. Finalmente se decide por ir a presentarse a los oradores:

    – Saludos! Ante ustedes se presenta Perrin. Representante de Lord Triscas de Luskan. Hallábame yo por esta zona en busca de negocios para exapandir el imperio comercial de mi señor, cuando llegaron a mis oídos rumores sobre el problema en esta zona. Dado que quiero establecer una relación comercial prospera y duradera, estoy dispuesto a ayudar al señor Enelio Vidrionegro en su misión.

    Tanteo si hay posibilidad de negocios en la ciudad (Compra venta de materiales u objetos únicos), alquiler de negocios u otras actividades. De ser así, les insto a continuar la conversación a nuestra vuelta.

    Salgo de la taberna en busca de Enelio Vidrionegro. Me presento y junto a él, me aprovisiono de 5 raciones de comida y un pellejo de agua. También relleno la cantimplora.

    #481
    kimono87
    kimono87
    Participante

    Pues una vez e escuchado la recompensa que ofrecen me dirijo al grupo de el mago para que me ayuden a comprar dos cantimploras de agua.
    – Hola soy grinler de los colmillos quebrados comprame dos cantimploras de agua y te doy el dinero, kien se apunta a la caceria del matabuey.

    #482
    gwenec
    gwenec
    Participante

    Tras mirar un rato más las llamas, y sin dar demasiada importancia a las historias, Harth se levanta de su asiento en dirección al grupo de aventureros que comienza a formar corrillo. Da un golpe en el suelo apoyando su martillo con poca sutileza a la vez que se presenta:

    – Necesitaréis un sacerdote que os asista en vuestra empresa. No sé a dónde nos llevará todo esto, pero estoy convencido de que mi señor tiene algo reservado para todos nosotros y que este encuentro no ha sido casual. Tenéis a vuestra disposición mi llama para combatir los pecados de esos monstruos, pues no tengo ningún interés en las recompensas terrenales.

    – Mi nombre es Harth y os aconsejo que busquéis provisiones para este viaje, pues después de todo el alcohol que habéis engullido esta noche no creo que la comida rancia de la taberna os dure demasiado.

    Después de esto, me dispongo a abastecerme de toda la comida (dando preferencia al aporte calórico y nutrientes) y agua que pueda cargar (sin llegar a cargar demasiado el porcentaje de equipaje). Compro algo de aceite y vendas o trapos, así como una antorcha.

    #483
    Julian Ross
    Julian Ross
    Participante

    Mientras se inician las presentaciones, el antiguo guerrero del Puño Llameante, Julian, se mantiene visiblemente absorto en la limpieza de su espada, alargando su áspera mano únicamente para asir la jarra de cerveza negra que empieza a escurrirse por su gaznate. A través del cristal de la jarra, su mirada escudriña al variopinto grupo que se empieza a arremolinar en torno a Enelio Vidrionegro.

    Va escuchando atentamente a Enelio. Hechiceros de malos augurios, charlatanes varios… Aquel grupo no le inspira confianza. Él, guerrero curtido en mil batallas, solo merece el respeto de los que luchan cara a cara, blandiendo el acero y no con turbias magias o engaños. Además, cuando abandonó el Puño en busca de nuevos retos, se dijo que no volvería a trabajar para nadie. No obstante, también es cierto que vivir por cuenta propia tiene un coste… y las misiones escasean tras la caída del Trono de Hierro.

    Si quiere entrar en aquella expedición, tiene que ser manteniendo las distancias. La indiferencia como escudo y la arrogancia como arma. El impacto de la jarra contra la mesa de madera resuena en toda la estancia. Todos se giran y, con voz ruda y mirando a la jarra vacía, espeta:

    -Espero que quienes se dispongan a entrar en la misión, tengan algo que aportar. La recompensa es muy ajustada y creo que aquí nadie se dedica a la caridad.

    En ese instante, mira a los ojos a Enelio:

    -He oído leyendas sobre el tal Matabueyes… Sólo con chispitas no lo vamos a vencer. Estoy dispuesto a que su sucio cráneo añada una muesca a mi espada.

    Se levanta perezosamente, enfunda la espada, se dirige hacia la puerta y, sin girarse, concluye:

    -Soy Julian Ross. Esta noche sed puntuales.

    El portazo hace temblar los goznes tras de sí.

    Dado que ya dispone de víveres suficientes, se dirige a la armería para ver si puede adquirir una suerte de yelmo o alguna protección extra, pensando en un inquietante combate con el Matabueyes. A la vuelta, comprará otra cantimplora, de cara a tener agua para 2 o 3 días.

    Finalmente, antes de volver al mesón, se dirigirá a la central del Puño Llameante de Beregost. No sabe si más impulsado por la codicia o por una extraña añoranza del honor que acompañaba el sentirse parte de la orden, decide aprovechar su antigua unión con ellos para adquirir más información y, por qué no, un compromiso de intentar conseguir aquella reliquia para ellos.

    #484

    El Mesón de Feldepost no era de su agrado, aquellos personajes tan variopintos que habían sentados a su lado, tampoco, aún así, Bandoric había hecho el esfuerzo por parecer agradable aunque permaneció  reservado, aburrido y en si mismo más que en la estancia, cosa que se podía notar con el jugueteo de la llama en sus manos. Las noticias lo habían hecho moverse días antes, y rápido, algo estaba pasando,lo podía sentir como un escalofrío que le recorría todo su ser, malos augurios había escupido para sus adentros, y todo apuntaba a que en Beregost encontraría las respuestas a ellos aunque la paciencia no era su virtud, y la espera era más larga de lo esperado.

    No se equivocó,cuando aquella mujer pelirroja soltó “trasgos” por su boca, todo cobró sentido. Esos seres eran todo lo que él detestaba, el caos y la destrucción del entorno. La recompensa si bien le importaba poco, lo mundano y material no quitaba el problema mayor, y si Bandoric actuaba. no lo haría por el metal de los necios ni por objetos de deidades a los que él no rendía culto alguno, eso lo dejaría en manos de los otros. Al principio le costó y estuvo varios segundos dubitativos, pero se puso en pie con impulso, y con tono seco, como era de costumbre en él, se dirigió a los presentes, mirando a cada uno lo más brevemente posible, pero firme.

    -Quizás nos deberíamos presentar y ver que se puede hacer-

    Si iba a investigar aquél asunto, no podía hacerlo solo, para su desgracia, no contaba con el talento marcial necesario ni tampoco la erudición arcana de la magia o el sigilo, sabía sus limites y defectos. Estuvo de pie expectante a los presentes, escuchó como cada uno se presentaba, y como él pensaba, ninguno era de su agrado, pero tendría que volver a esforzarse, una vez más.

    -¡Mi nombre es Bandoric!.-Habló para los presentes, luego dirigió la mirada a la alguacil.- Os ayudaré en todo lo que pueda lady Kilianna, tengo alguna experiencia con estas criaturas, y espero que mis conocimientos sean de ayuda.-

    *Bandoric se queda en el Mesón, camina los pocos que metros que lo separan de la Alguacil y el noble, y entabla conversación, intentando sacar toda la información posible a estos de los trasgos y su líder, el Matabueyes, posible número, avistamientos, posibles testigos presenciales y algún identificativo tipo marca tribal. Si la batería de preguntas es favorable, y hay testigos presenciales, dedicará parte del día a buscarlos e interrogarlos sobre el tema.*

    #485
    Rom (powerfly)
    Rom (powerfly)
    Jefe de claves

    Rom siempre habia sido un enano taciturno, bastante asocial, arisco, de pocas palabras.

    Odiaba las presentaciones vanales y a los “charlatanes”, de modo que zanjó su participación en la conversación con un par de gruñidos, diciendo su nombre entre dientes y alzando su hacha en señal de impaciencia por salir a dar caza al Matabueyes, o cualquier otro especimen con el que desahogar su rabia contenida.

    Tras un rápido vistazo al grupo, Ron supo que no podia fiarse de nadie, aunque no pudo evitar fijarse en la extraña mujer que cantaba y bebia sin parar, y penso que debia tener especial cuidado con ella, pues a Rom le encantaba el Ron (y cualquier otra bebida que no rime con cerveza) pero a menudo el exceso de alcohol nublaba su juicio y le metia en problemas. Aquello podia ser su perdicion y debia alejarse, sin embargo, media jarra mas tarde le parecio buena idea aproximarse a ella y tratar de entablar conversacion. Habia que ir a por provisiones y Rom pensó que no le vendria mal su compañia para conseguir negocias buenos precios en el mercado, y por supuesto llevar suficiente alcohol para amenizar el viaje, ya que afortunadamente su gran fortaleza y corpulecia le permitia cargar con suficientes provisiones para abastecer un regimiento.

    Si la mujer le despachaba con rudeza, lo cual no tendria nada de particular, marcharia en solitario al mercado.

    Sus genes de enano codicioso le habian puesto alerta cuando se menciono la reliquia robada asi que decidio mantener las orejas atentas a cualquier susurro o conversacion que pudiera darle mas informacion.

    #486
    Draloss
    Draloss
    Participante

    Draloss sabía su simple procedencia le ponía en peligro, pero tenía que trabajar con esa gente. No le quedaba otra que presentarse ya que tarde o temprano lo sabrán, necesitaba aceptar ese trabajo ya que tenía una búsqueda que hacer, y uno no puede viajar sin bienes, aunque estos no le interesarán mucho. Asi que se almo de valor y se decidió aunque no confiara del todo.
    *Se levanta con movimientos ágiles y hace una reverencia, finalmente se quita la capucha*

    -Saludos, soy Draloss Melarn un drow de Menzoberrazan, sé que es raro ver a alguien de mi raza en la superficie sin malas intenciones, pero yo he renegado de su despiadada sociedad y no adoro a su caótica e insidiosa diosa. He dedicado mi esfuerzo desde que subí a la superficie a cazar criaturas y monstruos que amenazaban a los pueblerinos.
    *Mira a su alrededor para observar sus reacciones y se cuida de aquellos que parezcan impulsivos, después continúa hablando*
    Sé que no confiáis en mi, pero os seré de ayuda para movernos en los bosques, conozco muy bien la zona y puedo ser vuestros ojos en la noche. Sin más preámbulos y si no tenéis problema, saldré a comprar provisiones, sois libres de venir conmigo quien quiera.

    * Hace una reverencia en dirección a los contratistas fijando su morados ojos en ellos y abandona el lugar*.

    Draloss se dirige al mercado y mira si puede encontrar algún herrero que le pueda vender un par de armas en condiciones y un par de carcajes de flechas. Se asegura tener una buena cantidad de provisiones y dos morrales de agua.

    *Si alguien le acompaña se interesará en su historia, siempre viene bien conocer para saber si hay que cuidarse más o menos*

    #487
    Yukino
    Yukino
    Participante

    Aldren seguía esperando a que el mesero le llenara la copa, y aunque su enfado iba en aumento y le pasaban por la cabeza borderías varias, ella sabía que un gesto amable y una sonrisa siempre obtenían lo que ella necesitaba, que en estos momentos era un trago bien largo y suculento de vino élfico.

    Aprovechó el anuncio de Kilianna para divisar al tabernero con la mirada y una vez éste la miró, levantó la copa y en menos de un minuto ya la tenía a rebosar. Aunque no estaba tan atenta como el resto, pudo escuchar la oferta de trabajo. Ella pocas veces había trabajado con mercenarios, y bien sabía que a veces no era tratada como igual, aunque a su vez necesitaba inspiración para sus obras y una aventura con tanta variedad de personajes era bastante pintoresca.

    Mientras reflexionaba, dejó de tocar el laúd y fue observando las caras y reacciones. Se dio cuenta de que algunos ojos la miraban y ella siempre reaccionaba con un gesto amable y dispuesta a conocer a quien quisiera hablar con ella, le encantaban las historias de los pueblos.

    Como estaba indecisa, pensó en hablar con su amigo el tabernero para que le diera su opinión sincera sobre el trabajo a hacer. Al acabar de hablar con él, decide que va a participar en dicha aventura, negocia una cantidad de ron para el viaje a cambio de tocar en la taberna mientras se caldea el ambiente para la misión.

    Se dispone a comprar raciones para 5 días más, cantimplora para dos días y algunas flechas más por lo que pueda pasar, siempre intentando ofrecer sus servicios a cambio de bienes.

    #488
    Valiser
    Valiser
    Jefe de claves

    Comienzo Turno 2

    El mago, tras escuchar y observar perspicazmente lo proclamado, anota unas ultimas líneas en su cuaderno de viaje:

    “Problemas triviales con los trasgos en el este, a cuatro o cinco días de marcha a pie, la recompensa parece adecuada. Problemas aparentes en la casa de Lazander.
    Estoy desayunando bajo el mismo techo que un puñado de aventureros, un semiorco y lo que apunta a ser un drow según cacarean los humildes del lugar, comparten mesa y de momento nadie ha matado a nadie; El presagio es bueno.”

    Ahoga una risilla irónica al releer la última frase, luego sopla con suavidad la página para secar la tinta antes de cerrar el tomo y se pone en pie despacio ayudándose de su vara. Enelio consigue acallar un poco la de nuevo ruidosa sala haciendo unos ademanes amables con las manos y observando ceñudo pero cortes a las mesas que más jolgorio estaban montando, cuando decide que su voz podrá ser bien escuchada torna su atención a los aventureros cercanos. Empieza dedicando un cabeceo respetuoso al elegante hombre de los caminos que ha tomado la palabra en primer lugar, luego repite el gesto en dirección a Kilianna, entonces dice con la soltura de quien ha pasado la vida negociando y debatiendo:

    –   “Salud, buenas y variadas gentes. Mi nombre es Enelio Vidrionegro, puede que os resulte familiar a los más osados… Las pociones de Vidrionegro han salvado la vida a muchos aventureros. Yo acepto la comanda de señora Kilianna, puedo aportar mi saber y mis conjuros a la empresa. Sin embargo me temo que eso no bastara para dar caza a esos trasgos, de manera que tomare con placer la ayuda de quien decida aventurarse conmigo.”

    Los aventureros se miran entre ellos, a decir verdad ninguno de ellos ha escuchado hablar de las pociones Vidrionegro, pero no le prestan mucha más atención pues lo interesante vino después, Kilianna a su vez, observa al mago y asiente complaciente, después, observa al resto de aventureros.

    Tras esto, el mago se vuelve a sentar y comienzan a debatir unos con otros cabeceando en señal de aprobación al mago.

    Mientras, Perrin apura el último trago de cerveza que le queda en la jarra mientras trata de calibrar cuantas monedas puede conseguir para si. Mirando a sus compañeros de mesa comenta en tono jocoso:

    –   “Parece que ya se acaba el todo incluido…” más para si que para el grupo, que ahora debatía hora de salida y comprar provisiones para el camino.
    El mediano haciendo uso de la mejor sonrisa de su repertorio, se levanta e inicia un paseo dentro de la taberna, durante el trayecto va oteando al noble saliendo de la taberna de pies a cabeza de la forma más disimulada posible. Ropas, joyas, sellos…aunque el noble ya se había ido son detalles que a Perrin le gusta valorar, y cuando pasaron a su vera pudo acertar en que el tipo tenía un nivel de vida muy por encima de lo que podéis ver en Beregost, que, sin ser un pueblo pequeño, no ostenta opulencia y no posee mucho más que granjas y negocios humildes, (Tirada de Percepción: 1d20+3=16) además consigue vislumbrar el símbolo de un cuervo con alas abiertas en el bordeado de la capa del noble.

    Recapacitando sobre ello y acercándose a la barra el mediano intenta una consumición gratuita más:

    –   “Mesero, sírvame la última por favor.” Hace en suplica modesta el mediano.
    El tabernero observándolo de reojo mientras pone orden en la caótica barra por tanto ajetreo le sirve una más casi por instinto y a la mujer que estaba allí, Aldren, después, algo borde les responde:

    – “Ni una más, el trato con Seval termina ahora, disfruten de su estancia en Beregost y… suerte”. Le respondió.

    El mediano, sin hacerle mucho caso al hombre adusto, calvo y de constitución robusta parte con su trofeo rubio hacia la mesa con los compañeros, que parece que están empezando a romper el hielo.
    Aldren queda hablando con el tabernero.

    Mientras paladea la cerveza, queda pensando que sería más fácil… ¿robar el tesoro o realizar el trabajo? ¡Son muchas monedas! Pero a largo plazo será más provechoso tener algún compañero en esta nueva ciudad. Finalmente se decide por ir a presentarse a los oradores:

    –    “Saludos! Ante ustedes se presenta Perrin. Representante de Lord… (Tirada para engañar: 1d20+4=5, ¡Pifia!), Priscas… osea Triskas de Luskan. Hallábame yo por esta zona en busca de negocios para expandir el imperio comercial de mi señor cuando llegaron a mis oídos rumores sobre el problema en esta zona. Dado que quiero establecer una relación comercial prospera y duradera, estoy dispuesto a ayudar al señor Enelio Vidrionegro en su misión.

    El grupo asiente saludando al mediano pero hay miradas entre ellos desorientados, el lord mentado ¿era Priscas o Triskas? Ninguno de los dos sonaba convincente…, algunos lo achacaron al exceso del alcohol, otros pensaron que había que tener ojo con la lengua del mediano, fuere como fuere ahora Perrín y Enelio pensaban en pasarse por el mercado, quedando a la espera de mas compañeros que quisieran acompañarles.

    El semiorco Grinler escucha de refilón a los dos que ya se han presentado hablando de salir al mercado y aprovechar para darle un seguno ojo al noble y el mercenario procede a presentarse rápidamente:

    – “Mi nombre es Grinler, de los Colmillos quebrados, me cuesta un poco hablar en… ¿común? Si común, pero yo hablar mejor con hachas, comprar provisiones rápido y salir, hay una buena recompensa en juego, ponerme delante del matabueyes y veréis de lo que soy capaz”.

    Una sonrisa de dentadura deteriorada se muestra en el semiorco, no obstante su rudeza y corpulencia le daban credibilidad a lo que decía, el grupo pensó que en un discurso sería fácil encerrarle, con los trasgos, otro gallo cantaría, pues no se le veía nada lento para lo grande y fuerte que parecía.
    – (Le compraré yo las provisiones… éste mejor tenerle cerca mío) pensó el mediano Perrín.

    Tras mirar un rato más las llamas, y sin dar demasiada importancia a las historias, Harth se levanta de su asiento en dirección al grupo de aventureros que comienza a formar corrillo. Da un golpe en el suelo apoyando su martillo con poca sutileza a la vez que se presenta en cuanto éstos dejan un leve silencio:

    – “Necesitaréis un sacerdote que os asista en vuestra empresa. No sé a dónde nos llevará todo esto, pero estoy convencido de que mi señor tiene algo reservado para todos nosotros y que este encuentro no ha sido casual. Tenéis a vuestra disposición mi llama para combatir los pecados de esos monstruos, pues no tengo ningún interés en las recompensas terrenales.”

    – “Mi nombre es Harth y os aconsejo que busquéis provisiones para este viaje, pues después de todo el alcohol que habéis engullido esta noche no creo que la comida rancia de la taberna os dure demasiado.” Terminó algo juicioso el sacerdote, cuando el grupo le da la bienvenida, observa a los que quieren comprar provisiones y se acerca a ellos también. Aún estando todos en el mismo corrillo, aunque hablando levemente entre ellos salteadamente según surgía la ocasión.

    Mientras prosiguen las presentaciones, el antiguo guerrero del Puño Llameante, Julian, se mantiene visiblemente absorto en la limpieza de su espada, alargando su áspera mano únicamente para asir la jarra de cerveza negra que empieza a escurrirse por su gaznate. A través del cristal de la jarra, su mirada escudriña al variopinto grupo que se empieza a arremolinar en torno a Enelio Vidrionegro.

    Va escuchando atentamente a Enelio. Hechiceros de malos augurios, charlatanes varios… Aquel grupo no le inspira confianza. Él, guerrero curtido en mil batallas, solo merece el respeto de los que luchan cara a cara, blandiendo el acero y no con turbias magias o engaños. Además, cuando abandonó el Puño en busca de nuevos retos, se dijo que no volvería a trabajar para nadie. No obstante, también es cierto que vivir por cuenta propia tiene un coste… y las misiones escasean tras la caída del Trono de Hierro.

    Si quiere entrar en aquella expedición, tiene que ser manteniendo las distancias. La indiferencia como escudo y la arrogancia como arma. El impacto de la jarra contra la mesa de madera resuena en toda la estancia. Todos se giran y, con voz ruda y mirando a la jarra vacía, espeta:

    -Espero que quienes se dispongan a entrar en la misión, tengan algo que aportar. La recompensa es muy ajustada y creo que aquí nadie se dedica a la caridad.

    En ese instante, mira a los ojos a Enelio:

    –   “He oído leyendas sobre el tal Matabueyes… Sólo con chispitas no lo vamos a vencer. Estoy dispuesto a que su sucio cráneo añada una muesca a mi espada.”
    Enelio por su parte no le presta mucha atención al detalle de las chispitas, y le asiente severo.

    El guerrero se levanta perezosamente, enfunda la espada, se dirige hacia la puerta y, sin girarse, concluye:

    -Soy Julian Ross, cuando volvamos aquí en unas horas procurad ser puntuales, ésta misión requiere de precisión y táctica.

    El portazo hace temblar los goznes tras de sí.

    Sin prestar atención al grupo del mercado Julian conocedor del pueblo recuerda al otro lado del pueblo la “Fragua del Martillo Atronador”, una famosa herrería que fue una de las causas del crecimiento de Beregost, Julian sabe que los precios de la zona subieron con la crisis del metal que provocó el Trono de Hierro, pero sentía la parte superior de su cuerpo desprotegida y quería buscar algún tipo de yelmo para mejorar sus probabilidades.

    Bandoric, que desde que había roto el hielo forzosamente, ahora permanecía mas apartado observando las presentaciones de aquellos aventureros.

    El Mesón de Feldepost no era de su agrado, aquellos personajes tan variopintos que habían sentados a su lado, tampoco, aún así, Bandoric había hecho el esfuerzo por parecer agradable aunque permaneció  reservado, aburrido y en si mismo más que en la estancia, cosa que se podía notar con el jugueteo de la llama en sus manos. Las noticias lo habían hecho moverse días antes, y rápido, algo estaba pasando,lo podía sentir como un escalofrío que le recorría todo su ser, malos augurios había escupido para sus adentros, y todo apuntaba a que en Beregost encontraría las respuestas a ellos aunque la paciencia no era su virtud, y la espera era más larga de lo esperado.

    No se equivocó,cuando aquella mujer pelirroja soltó “trasgos” por su boca, todo cobró sentido. Esos seres eran todo lo que él detestaba, el caos y la destrucción del entorno. La recompensa si bien le importaba poco, lo mundano y material no quitaba el problema mayor, y si Bandoric actuaba. no lo haría por el metal de los necios ni por objetos de deidades a los que él no rendía culto alguno, eso lo dejaría en manos de los otros.

    Si iba a investigar aquél asunto, no podía hacerlo solo, para su desgracia, no contaba con el talento marcial necesario ni tampoco la erudición arcana de la magia o el sigilo, sabía sus limites y defectos. Estuvo de pie expectante a los presentes, escuchó como cada uno se presentaba, y como él pensaba, ninguno era de su agrado, pero tendría que volver a esforzarse, una vez más.

    –   “¡Mi nombre es Bandoric!.-Habló para los presentes, luego dirigió la mirada a la alguacil.- Os ayudaré en todo lo que pueda lady Kilianna, tengo alguna experiencia con estas criaturas, y espero que mis conocimientos sean de ayuda.”

    Bandoric no tiene planeado salir por el momento del Mesón, camina los pocos que metros que lo separan de la Alguacil y entabla conversación:

    –   “Seval… no tenga duda que les daremos problemas a esas bestias, pero comprenderá que necesitamos mas datos, toda información por poca que sea puede significar la diferencia entre purgar el bosque o ser engullidos por el”. Se expresa elocuentemente el druida, con un tono algo oscuro y severo.

    –   “Los combates empezaron apenas hace una dekhana, informes tenemos pocos y escuetos pero si sabemos que son varias veintenas, aun así el método trasgo para ocupar el bosque siempre es moverse en grupos, no en horda, al intentar controlar el dominio del lugar no pueden moverse en un grupo inmenso, o perderían la ventaja táctica en lo que sea que se traigan entre manos”. Confirma, algo triste pero disciplinada.

    –   “¿Algún testigo? Marca tribal? Se sabe algún detalle del Matabueyes?” (Tirada para persuadir: 1d20+3=10

    La alguacil queda algo pensativa… después responde:

    –   “Puede que quede algún testigo ocular si, pero no quiero alterarles mas de lo necesario… bastante han tenido algunos con llegar asustados hasta aquí, no obstante no te dejaré sin nada, te puedo decir que el Matabueyes es anormalmente enorme y parece mas un semiorco que no un trasgo, uno de las mujeres que estaba recogiendo leña de la parte mas al este de las granjas, además, vió una especie de trasgo con ornamentas extrañas y apoyado en una especie de bastón o algo así, te diría que quizás es una especie de chaman o mago, pero eso es darles mas relevancia de la que tienen… al final, son trasgos” añade esto último despectivamente. “En cuanto a simbología… lo siento, no se vió nada en el caos de los sucesos”.

    Mientras ésta conversación tenia lugar el enano Rom había tomado la decisión de mover ficha.

    Rom siempre habia sido un enano taciturno, bastante asocial, arisco, de pocas palabras.

    Odiaba las presentaciones vanales y a los “charlatanes” así pues no le gustó mucho la parafernalia hablatoria de perrin, así pues zanjó su participación en la conversación con un par de gruñidos, diciendo su nombre entre dientes y alzando su hacha en señal de impaciencia por salir a dar caza al Matabueyes, o cualquier otro espécimen con el que desahogar su rabia contenida.

    Tras un rápido vistazo al grupo, Rom supo que no podía fiarse de nadie, aunque no pudo evitar fijarse en la extraña mujer que cantaba y bebía sin parar, y pensó que debía tener especial cuidado con ella, pues a Rom le encantaba el Ron (y cualquier otra bebida que no rime con cerveza) pero a menudo el exceso de alcohol nublaba su juicio y le metía en problemas. Aquello podía ser su perdición y debía alejarse, sin embargo, media jarra más tarde le pareció buena idea aproximarse a ella y tratar de entablar conversación. Había que ir a por provisiones y Rom pensó que no le vendría mal su compañía para conseguir negocias buenos precios en el mercado, y por supuesto llevar suficiente alcohol para amenizar el viaje, ya que afortunadamente su gran fortaleza y corpulencia le permitía cargar con suficientes provisiones para abastecer un regimiento.

    Sus genes de enano codicioso le habían puesto alerta cuando se mencionó la reliquia robada así que decidió mantener las orejas atentas a cualquier susurro o conversación que pudiera darle más información, no obstante, aunque todo el mundo hablaba sobre ello nadie parecía saber nada en concreto. Así pues, el enano se disponía a comentarle el plan a Aldren.

    Al mismo tiempo Draloss sabía que su simple procedencia le ponía en peligro, pero tenía que trabajar con esa gente. No le quedaba otra que presentarse ya que tarde o temprano lo sabrán, necesitaba aceptar ese trabajo ya que tenía una búsqueda que hacer, y uno no puede viajar sin bienes, aunque estos no le interesarán mucho. Así que se almo de valor y se decidió aunque no confiara del todo.
    *Se levanta con movimientos ágiles y hace una reverencia, finalmente se quita la capucha*
    Cunde un ligero asombro entre los plebeyos, no tanto entre el grupo, aunque a Rom no le hacía particular gracia, y Bandoric a media conversación con Kilianna le dio un severo vistazo…

    –   “Saludos, soy Draloss Melarn un drow de Menzoberrazan, sé que es raro ver a alguien de mi raza en la superficie sin malas intenciones, pero yo he renegado de su despiadada sociedad y no adoro a su caótica e insidiosa diosa. He dedicado mi esfuerzo desde que subí a la superficie a cazar criaturas y monstruos que amenazaban a los pueblerinos.”

    Mira a su alrededor para observar sus reacciones pero los plebeyos pese a que cuchilleaban con más miedo que respeto preferían no meterse, al final, aquellos mercenarios iban a jugarse el pescuezo por ellos en pocas horas. El mal menor, pensaron.

    –   “Sé que no confiáis en mi, pero os seré de ayuda para movernos en los bosques, conozco muy bien la zona y puedo ser vuestros ojos en la noche. Sin más preámbulos y si no tenéis problema, saldré a comprar provisiones, sois libres de venir conmigo quien quiera.”

    Hace una reverencia en dirección a los contratistas fijando su morados ojos en ellos, notando que ahora es Kilianna quien mira de reojo y no podéis evitar ver un ligero ápice de odio en su mirada, pero ésta intenta esbozar una sonrisa.

    Draloss se une al minigrupo de Enelio, Perrin y Grinler para partir al mercado y procurar de socializar un poco mas.

    Aldren saboreaba esa última copa de suculento de vino élfico, no despreciaba la cerveza, pero no entendía como el campesinado abusaba tanto de la cebada cuando el vino era tan brillante en variedad y sabores.

    Aunque no estaba tan atenta como el resto, pudo escuchar la oferta de trabajo. Ella pocas veces había trabajado con mercenarios, y bien sabía que a veces no era tratada como igual, aunque a su vez necesitaba inspiración para sus obras y una aventura con tanta variedad de personajes era bastante pintoresca.

    Mientras reflexionaba, dejó de tocar el laúd y fue observando las caras y reacciones. Se dió cuenta de que algunos ojos la miraban y ella siempre reaccionaba con un gesto amable y dispuesta a conocer a quien quisiera hablar con ella, le encantaban las historias de los pueblos.
    Después de intercambiar unas frases con el tabernero, el cual tenía calado de varios de sus viajes por la Costa de la Espada le pide su humilde opinión sobre lo de los trasgos, pese a que en su corazón sabía que iba a viajar con aquellos… personajes.

    –   “Mira, he visto venir e irse mucha gente, pero nadie trae buenas del este, sea lo que sea lo que está pasando allí está ahuyentando a todo tipo de mercenarios, si es verdad… que no he visto salir a un grupo tan variopinto y grande como el vuestro, los aventureros suelen viajar mas en grupos de 4 o 6 para no llamar tanto la atención, quizás tengáis suerte… no obstante Aldren, hacedme caso, no os encariñéis de todos vuestros compañeros. Una cosa es tener éxito, otra diferente es volver todos, en cuanto a lo de la botella de ron… (Tirada para persuadir: 1d20+5=17), bah, que demonios tengo una de buen año que guardaba para una ocasión, no hace falta que toques mas por hoy, preparaos y salir a ayudarnos en esos bosques, pero.. *le cede la botella en sus manos* compártela con tus nuevos colegas, no seas … ya sabes”. El tabernero ríe, después, se pone tan serio como nunca lo has visto “Buena suerte”.

    El enano Rom se acercó a la bardo mientras guardaba su laud y se ofreció a comprar con ella en el mercado, un poco achispado, Aldren no le conocía de nada, pero viéndolo pensó seria divertido tirarle de la lengua y tener algo de compañía al ver que los otros ya habian marchado y Bandoric aun hablaba con Kilianna.

    En la calle, ahora el grupo se disponía a moverse por los negocios locales en pos de conseguir objetos en distintos grupos. Dandose unas horas entre los diversos grupos y Bandoric en taberna, quedaron en algún momento en el mismo Mesón de Feldepost al mediodia, éste, no tardó en llegar, y los aventureros con sus pertrechos sabían lo que tenían que hacer, abrieron un mapa que le dieron a Bandoric antes de despedirse de Kilianna.

    Fin del Turno 2

    OFFROL: Los items a comprar os los pondré individualmente en posteriores post con una leve roleada de los sucesos (como el grupo de los 4 primeros yendo al mercado percatándose de si veían al noble del mesón).

    Las provisiones se compran automaticamente cuando las buscais (os restare el dinero contando que compra el que tiene mejor carisma de vuestro subgrupo, o de vuestro pj si vais solos).

    Los items y equipo os digo la información en el siguiente post también, pero la historia continua, y en vuestra próxima respuesta me decís si lo comprasteis o no, cualquier duda por el grupo lo hablamos Smile

    #489
    Valiser
    Valiser
    Jefe de claves

    ////  COMPRAS ENELIO  /////

    Al salir a la calle pocos momentos después de la salida del noble, veis como éstos han montado en 3 corceles que tenían atados cerca de los abrevaderos.

    – “Parece que tiene prisa” pensó el viejo mago, siguiendo a los 3 escapistas de la escena, que era la misma dirección al mercado.

    MERCADO:

    Balas(x100)                 : 18 Piezas de cobre (¡ADQUIRIDO!)
    Honda                         : 90 Piezas de cobre (¡ADQUIRIDO!)
    Raciones (x10 dias)      : 45 Piezas de plata (¡ADQUIRIDO!)
    Cantimplora (x15 dias)   : 6 Piezas de plata (¡ADQUIRIDO!)

    //// COMPRAS PERRIN ////

    El mediano Perrin se agarraba el mentón mientras andaban, después mira al semiorco:

    – “Yo te compraré lo tuyo y como me dijiste me lo pagas luego, creo que les caerás mejor a los trasgos que a esos pomposos”, después le guiña el ojo.

    El semiorco contento ya que tenia representación comercial agita su puño contra el pecho, es la primera vez que lo veis sonreír de verdad, después, al ver que os lo quedáis mirando levemente gruñe, y todo prosigue con normalidad.

    Mientras iban y compraban pan, cecina, frutos secos y fruta para los primeros días Perrin averiguó que había una fragua de calidad al este del pueblo, aun así, funcionando a comanda y con productos de alta calidad, debía decidir que quería buscar.

    Paseando también encontraron un local al sur, anteriormente una casa abandonada a medio transformar en un cuartel mercenario, que quedó abandonado justo al fin de la crisis del hierro, por un valor indeterminado.

    MERCADO:

    Raciones (x5 dias)          : 20 Piezas de plata (¡ADQUIRIDO!)
    Cantimplora (x5 dias)     : 2 Piezas de plata (¡ADQUIRIDO!)

    FRAGUA DEL MARTILLO ATRONADOR:

    Debes informar sobre lo que buscas, no sacan artículos así como así, ves un poco de todo en las mesas de trabajo de los distintos herreros, espadas de todo tipo, armaduras ligeras y pesadas, incluso bardas para caballos.

    //// COMPRAS GRINLER ////

    MERCADO:

    Cantimplora (x10 dias)     : 4 Piezas de plata (¡ADQUIRIDO!)

    //// COMPRAS HARTH ////

    Caminando por el mercado te topas con todo tipo de granjeros y mercaderes, te llama la atención que te cruzas con 4 de tus compañeros, los cuales saludas, y te preguntas si están realmente mentalizados para lo que se les viene, no tardas en encontrar lo que buscas.

    MERCADO:

    Raciones (x10 dias)       : 55 Piezas de plata (¡ADQUIRIDO!)
    Cantimplora (x10 dias)   : 6 Piezas de plata (¡ADQUIRIDO!)
    Aceite (x3)                    : 3 Piezas de plata (¡NO ADQUIRIDO!)
    Trapos (x3)                   : 3 Piezas de cobre (¡NO ADQUIRIDO!)
    Antorcha (x1)                : 1 Pieza de cobre (¡ADQUIRIDO!)

    //// COMPRAS JULIAN ////

    Después de deambular por las calles curioseando, no encuentras ningún puesto del Puño Llameante, sabes que vienen patrullas a menudo por el pueblo, pero el Cuartel General se encuentra en Puerta de Baldur, el resto de miembros siempre están de paso entre tabernas y la casa señorial al norte, a veces también dejándose ver por el templo al este.

    Después de volver del mercado te pasas por la herreria de Taerom, la famosa Fragua del Martillo Atronador y encuentras protecciones muy superiores a las que tienes… aunque muy caras, lo que si te puedes permitir es un yelmo nuevo, si te interesas por alguna en concreto ademas del yelmo deberás de preguntarle.

    MERCADO:

    Cantimplora (x1 dia)       : 4 Piezas de plata (¡ADQUIRIDO!)

    FRAGUA DEL MARTILLO ATRONADOR:

    Yelmo (Protege contra golpes críticos, -2 a los tiradas por PER (Percepción): 9 Piezas de Oro (¿LO ADQUIERES?)

    //// COMPRAS DRALOSS ////

    Draloss permanecía inquieto, no terminaba de fiarse de aquellos 3, pero bien tenían facilidad para hablar entre ellos, y ciertamente sin evitarlo envidiaba esa facilidad de sociabilidad, por el momento no parecían tener en cuenta que era drow, pese a que algunos de los milicianos en el mercado lo miraban francamente mal, supones que la noticia de mercenarios al pueblo para partir al este, es lo que te está librando de problemas mayores.

    – “Ya veremos cuando acabe la faena…” piensas para ti.

    No obstante, estás aprendiendo los quehaceres de la alquimia con Vidrionegro, las historias… bueno.. quizás exageradas de Perrín y a medir a Grinler, pareciendo menos amenazador a cada minuto que pasas con el, aunque bien sabes que por su sangre en un entorno bélico su actitud puede tornarse inestable.

    MERCADO:

    Cantimplora (x10 dias)          : 4 Piezas de plata (¡ADQUIRIDO!)

    FRAGUA DEL MARTILLO ATRONADOR:

    Cimitarra (x2) 1d6, Sutil, Ligera: 37 Piezas de oro (x2) (¡ADQUIRIDO!)

    //// COMPRAS ROM ////

    Rom en su punto cocido camina con un sol, que para el sobra, pese a que es invierno su calor corporal ahora irradia una falsa energia que le hace estar caliente y mientras camina cuenta historias fabulosas que fascinan a Aldren sobre puertos exóticos, sirenas marinas y ballenas del tamaño de una galera.

    Al poco, se dispone a comprar en el mercado, aunque Aldren le lleva la voz cantante.

    MERCADO:

    Cantimplora (x10 dias)          : 4 Piezas de plata (¡ADQUIRIDO!)
    Ron                                     : 14 Piezas de plata (¡ADQUIRIDO!)
    Wisky                                  : 18 Piezas de plata (¡ADQUIRIDO!)
    Sidra                                   : 4 Piezas de plata (¡ADQUIRIDO!)

    //// COMPRAS ALDREN ////

    Aldren por su parte escuchaba e intentaba aprender todo lo posible del enano, al menos al principio, luego viendo que iba pasado de vuelta pensó que parte de esas historias son las típicas que corren de boca a boca y acaban tan exageradas que trascienden de la realidad, de hecho ella había cantado de mejores, no obstante, el enano le era añorable, preguntándole que quería comprar a Rom, se disponía a adquirir también sus provisiones.

    MERCADO:

    Raciones (x5 dias)                : 18 Piezas de plata (¡ADQUIRIDO!)
    Cantimplora (x10 dias)          : 4 Piezas de plata (¡ADQUIRIDO!)
    Flechas                                : NO PUEDES COMPRAR MÁS (máximo 1 aljaba de 20 por individuo)

    #490
    Draloss
    Draloss
    Participante

    Compro las cimitarras

    #491
    Savi
    Savi
    Participante

    *Una vez completado el avituallamiento Enelio insta a sus inesperados acompañantes a volver al Mesón de Feldepost.*

    Cuando el mago entra en la posada, el olor de lo que se cocina en las marmitas de las cocinas impregna el lugar y las mesas empiezan a llenarse de comensales ávidos del alimento del mediodía. Bandoric ocupa una mesa apartada al fondo de la sala. Kilianna también rondaba el lugar absorta en una conversación con un grupo de lugareños.

    Enelio ordena al mesero una jarra de agua fresca antes de dirigirse hacia la mesa del fondo.

    -De nuevo te saludo, buen Bandoric. Veo que los demás todavía no han llegado.-

    El mago toma asiento, saca su tomo de viaje, una pluma, cuenco y tinta. Vierte tinta en el cuenco y la rebaja con unas gotas de agua de la jarra, mientras hace todo esto trata de entablar conversación con Bandoric: le interroga amablemente sobre las hierbas y raíces que crecen en la espesura y que tienen propiedades especiales, ya sean sanadoras o toxicas, tratando de hallar alguna pista que le lleve a encontrar algún nuevo componente para sus pócimas, también pregunta sutilmente sobre las diversas leyendas sobre “frutas de la inmortalidad” o “Fuentes de vida” que acostumbran a contar las gentes rurales. Sin desatender la conversación va anotando en su diario:

    “Beregost, a pesar de la reciente crisis que ha sufrido y que sigue sufriendo el lugar, sus gentes son resilentes. Los negocios prosperan, los negociantes del lugar se encargan de ello; Pese a mi extraña escolta formada por un mediano, un semiorco y un drow, los mercantes apenas han doblado su brazo en el regateo… ¡Un drow! No he de dejar pasar la ocasión…”

    Enelio sigue garabateando durante un rato, saluda a los aventureros que van llegando. Tras sacar todo lo que puede a Bandoric dirige sus preguntas al drow, trata de aprender todo lo posible sobre la flora y fauna venenosa de la antípoda oscura, pregunta, también con sutileza, sobre leyendas drow que hablan de la inmortalidad.

    *Cuando todos están reunidos y dispuestos y el mapa es desplegado, Enelio lo examina un momento: Si hay una población que se pueda alcanzar antes de que caiga la noche, votara por partir de inmediato, en caso contrario votara por esperar y partir con el alba del siguiente día. Propone que los mas hechos a la espesura tomen la vanguardia de la marcha y que al menos uno de los fortachones cierre la comitiva en todo momento. Aconseja también, eligiendo muy bien sus palabras, que el semiorco permanezca siempre en el centro y bien vigilado para tratar de evitar que uno de los famosos estallidos de ira de los de su raza desemboque en una situación desagradable.*

    // Enelio ha visto ha muchos grupos similares batirse en las arenas de los bajos fondos de Athkatla, las apuestas en estos “espectáculos” le apasionaron durante algunos años y por ello se ilustró en las lides de la táctica.

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